
Hace años, varios extranjeros se instalaron en Uribarri casi al mismo tiempo. No tenían relación aparente entre ellos. Diferentes nacionalidades. Diferentes rutinas.
Poco después comenzaron los rumores: uno de ellos había recuperado un vial perdido del Proyecto Sombra y lo mantenía oculto. Se cree que actuaba como aliado encubierto, vigilando desde la ladera y esperando el momento adecuado. Nunca se supo quién era.
De todos ellos solo se ha podido reconstruir información parcial: hábitos, profesiones, costumbres… y un detalle aparentemente insignificante:
El hombre que guardó el vial tenía un pez.
Los registros están incompletos. Las piezas no encajan todavía. Pero alguien en Uribarri sabía exactamente lo que hacía. Y si se reconstruye su identidad, quizá el vial pueda recuperarse antes de que caiga en manos equivocadas.